La Habana
Cada vez que salgo a las calles de La Habana siento que le pertenezco. Que ya nací ahí. Y no es la música, el ron ni los puros, sino porque siempre fui un niño viejo. Mi padre es el responsable. Siempre me llevó a sus entornos laborales y sus amigos eran mi compañía. No habían otros niños. ¿Con quiénes podía concretar mi infancia en esas horas? Por eso, mi nostalgia de volver a otro mundo donde lo antiguo se teje cada día, sin apuros. Innumerables veces.
Estos retratos forman parte de mi última visita a la isla en 2017, a un mes de los estragos del huracán Irma.
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ALEX, EL CARNICERO. La Habana, 2017. Fotografía digital |
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